S.RUFINO
San Rufino, San Justo y San Macario fueron tres cristianos ejemplares que vivan en Sevilla y coincidieron con la persecucin decretada por el emperador Trajano (98-117). Su muerte fue, por tanto, hacia el principio del siglo II. Cuentan sus bigrafos que era su oficio el de alfareros y que desde l cumplan con celo y eficacia su gran deseo de propagar la fe en Jesucristo. Esto irrit sobremanera a los responsables de mantener la fe tradicional y las buenas costumbres de Roma, que iba decayendo, por lo que fueron detenidos y llevados a presencia del pretor, en cumplimiento del edicto del emperador, que mandaba perseguir a los cristianos sin contemplaciones, pues eran considerados el enemigo interior de Roma. Se les puso ante el altar de Zeus para que participaran del sacrificio que diariamente celebraban en su honor los sacerdotes romanos, pero como se negasen a hacerlo, fueron entregados al verdugo para que les convenciese mediante el tormento. Les desgarr las carnes con el ltigo, les aplic vinagre a las heridas, se las quem con hierro al rojo vivo, pero Rufino y sus compaeros permanecieron firmes en su fe hasta que Dios liber sus almas de los cuerpos destrozados. Sus restos fueron hallados durante el mandato del quinto prepsito general de la Compaa de Jess (1579-1613) y encomendados a ste, quien les dio traslado al colegio de Bari, en la Pulla (Italia), el segundo domingo de Pascua de 1613. Su fiesta se celebra el 28 de febrero.
S.ROMN
San Romn (29 de febrero), abad de Condat, en el monte Jura, Lyn (460) Etimolgicamente significa "Ciudadano de Roma". Viene de la lengua latina. Cueste lo que cueste, preprate tambin a la lucha dentro de ti mismo, para ser hallado fiel a Cristo hasta la muerte. A travs de esta continuidad de toda una existencia se construye en ti una unidad interior que permite franquearlo todo. Este monje ermitao, adems de dedicarse por entero a la oracin la penitencia y la soledad, fund varios monasterios. No haba hecho estudios especiales, pero tena una inteligencia y sabidura poco comunes. Todo su mpetu religioso arranc en la buena formacin que recibi en la familia. Los tiempos no eran los propicios. Es cierto que el imperio romano declinaba paulatinamente, pero, por el contrario, los Brbaros comenzaban a hacer de las suyas por doquiera pasaban.